Este blog ha sido creado para los aficionados a la fotografía. En él, vamos a poner de relieve la importancia de esta disciplina artística en nuestra sociedad como una nueva forma de ver el mundo. Intentaremos mostrar, así, su influencia en la cultura y en multitud de ámbitos presentes en nuestra vida diaria por medio de una pequeña incursión en este fascinante mundo.
MAGNUM PHOTOS fue fundada en 1897 por Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, George Rodger y David Seymour, cuatro fotógrafos convencidos de la fuerza del medio fotográfico para dar testimonio de los problemas del mundo y provocar una toma de concencia.
Atraidos por su empuje, se unen a ellos otros fotógrafos que comparten la misma ética, dando origen a uno de los colectivos de creadores más originales y prestigiosos.
Presentes en todos los frentes y en todos los continentes, su mirada se dirige hacia los episodios más destaados de nuestra época.
Magnum Phoos agupa actualmente sesenta fotógrafos, todo miembros de la cooperativa en la misma medida y dueños del propio destino individual y colectivo.
GEORGE RODGER nació en Hale, Reino Unido, en 1908. Desde niño fue independiente, silencioso, discreto y aventurero. A los 17 años su padre lo sacó de la escuela por su mala conducta y lo mandó a trabajar a una granja. Aburrido, a los pocos meses decidió tomar un barco carguero rumbo al Medio Oriente. A partir de entonces no dejó de viajar.
Aunque comenzó a tomar fotografías a los 15, su sueño era convertirse en escritor. Toda su vida registró sus andanzas en un diario. A sus 21 años, Rodger decidió buscar suerte en los Estados Unidos, pero 1929 no era precisamente un buen año para encontrar empleo. Aún así, sobrevivió a la Gran Depresión trabajando en diversas fábricas y granjas.
En 1935 regresó a Inglaterra derrotado moralmente y sin dinero. Azarosamente vio un anunció en el Daily Telegraph de la BBC que le cambiaría la vida: requerían a un fotógrafo. Con una carpeta de 6 fotos Rodger obtuvo el trabajo. Así comenzó una nueva etapa de aventuras y anécdotas, pero también de dolorosas tragedias personales que fueron moldeando su carácter y su obra.
Rodger trabajó dos para la BBC, los cuales le permitieron afianzar sus conocimientos técnicos para después renunciar y buscar que una agencia de prensa lo representara. Para entonces tenía muy claro que quería ser un fotorreportero. Pronto procuró hacerse de una cámara Leica y una Rolleiflex para entrar de lleno a su profesión. Comenzó a publicar en numerosas revistas y desde un principio escribió los textos que acompañaban sus imágenes. Rodger fue un fotógrafo que contaba historias.
En 1940 cuando los alemanes bombardearon Londres, la revista Life lo invitó a colaborar con ellos. A partir de ese año y dado el éxito de sus reportajes, Life lo envió como corresponsal a África durante dos semanas que se convirtieron en dos años. De esta manera, Rodger pudo aprovechar su vasta experiencia como superviviente de la Gran Depresión y comenzó a realizar sus mejores trabajos. Poco a poco fue conociendo a varios de los grandes fotorreporteros de la época y se fue haciendo muy amigo de ellos, entre ellos se encontraban Robert Capa, Hans Wild y Bill Vandivert.
Muchas de sus fotografías se convirtieron rápidamente en iconos; entre ellas, las que tomó en el campo de concentración de Bergen-Belsen (1945), pocos días después de la liberación de Alemania. Esa serie de fotografías que han dado la vuelta al mundo, son de las más inquietantes en la historia de la fotografía. Se entiende que esta experiencia desoladora haya marcado a Rodger por el resto de su vida, al grado de rehusarse a ver sus propias imágenes durante los siguientes 45 años.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Rodger fue corresponsal de Life en 61 países. Su meta, decía, era la de fotografiar a personas comunes en situaciones extraordinarias con una dosis de humor. Fue África el lugar que más le apasionó y al que regresó más de 15 veces para hacer reportajes sobre diferentes tribus.
George Rodger murió en Smarden (Kent) en 1995 habiéndonos dejado un gran número de fotografías de valor incalculable para la historia del siglo XX.
DAVID SZYMIN nace el 20 de noviembre de 1911 en Varsovia.. En 1929 comienza sus estudios de artes gráficas y fotografía en la Akademie der Graphischen und Buch Kinste de Leipzig, en Alemania, donde se especializa en las nuevas técnicas de impresión de imágenes en color.
En 1931, se traslada a París para ampliar sus conocimientos de física y química en la Sorbonne. Los problemas políticos que se desarrollan en Polonia en aquellos años, afectan notablemente a los negocios de su padre y gracias a David Rappaport, fundador de la agencia Rap, que le proporciona en 1932 su primera cámara fotográfica de 35 mm y le aconseja que empiece a realizar fotografías, se convierte en David Seymour, el fotógrafo que firmará sus trabajos con el nombre de Chim, una abreviatura fonética francesa de su apellido polaco. Empieza a colaborar con revistas como Vu, Regards, Ce Soir, La Vie Ouvrire, viajando por toda Europa para captar con su mirada, las situaciones más significativas de una sociedad que está protagonizando unos acontecimientos que han marcado gran parte de la historia del siglo XX.
En 1935 fotografía a Romain Rolland, André Malraux y participa en el Congreso para la Defensa de la Cultura en París. Su interés por los diferentes movimientos sociales le llevan en 1936, a desplazarse a España para cubrir el desarrollo de la Guerra Civil, logrando uno de sus mejores reportajes al fotografiar la situación de la población civil.Sigue sus viajes por África del Norte, Checoslovaquia y, en 1939, emigra a los Estados Unidos y comienza una serie de reportajes sobre los refugiados españoles en México de la finalizada Guerra Civil. En 1940 instala su estudio en Nueva York y consigue la nacionalidad estadounidense en 1942. Ingresa como voluntario en la Armada, sirviendo como reconocido fotógrafo hasta su licenciamiento en 1945 con el grado de teniente. Continúa sus viajes por Europa, Israel y Egipto, fotografiando los ambientes de los países en guerra, pero también y con gran maestría sus costumbres, sus ceremonias. Las personas ilustres son tratadas con la misma intensidad que los niños u otras personas anónimas, que van conformando un especial álbum de viajes de este comprometido gran fotógrafo.En 1947 conjuntamente con Robert Capa, Henri Cartier-Bresson y George Rodger, fundan la agencia cooperativa Magnum Photos, con la intención de velar por los intereses de los fotógrafos y controlar la publicación de sus trabajos, no sólo en el ámbito técnico o profesional, sino en aquellos medios de comunicación que están más cerca de sus ideas políticas.
En 1948 la UNESCO le encarga un libro sobre la situación de los niños de Europa después de la guerra. Una serie sobre niños perdidos, lisiados o enfermos, comprometiéndose de tal forma que, aun siendo soltero, recoge y adopta numerosos niños que va educando, consiguiéndoles un nuevo hogar a través de sus amigos.Desde 1954 a 1956 es el presidente de Magnum Photos, cargo que simultanea con sus trabajos como fotógrafo, hasta que muere, alcanzado por una bala mientras realizaba un reportaje en el Canal de Suez, el 10 de noviembre de 1956, pocos días después de lograrse el armisticio de aquella guerra.
HENRI CARTIER-BRESSON nació el 22 de Agosto de 1908 en Chanteloup, Seine-et Marne, en el seno de una familia que pertenecía a la burguesía francesa. Ya desde niño comienza a demostrar un gran interés por el arte y la estética. Así, de joven compagina sus estudios en el Lycée Condorcet de París con clases de pintura. Sin embargo, abandonó esta disciplina artística al sentirse obligado a testificar, con un instrumento más rápido que el pincel, las cicatrices del mundo.
De este modo, adquiere su primera cámara, una Leica, y viaja a lo largo de Europa en busca de historias: Alemania, Polonia, Austria, Checoslovaquia, Hungría, Francia, España e Italia. En 1932 se exponen sus primeras fotografías en la Galería Julián Lévy de New York. Fotografías que serán llevadas al Ateneo de Madrid y publicadas, seguidamente, en Arts et Métiers Graphiques.
En 1934 viaja a México. Allí, junto a otros fotógrafos, va a participar en un proyecto etnográfico patrocinado por el gobierno del país. Sin embargo, debido a problemas burocráticos, el proyecto fracasa. A pesar de ello, Bresson decide quedarse en el país un año más y continuar sus historias fotográficas de gentes y lugares marginales de la sociedad. Así, logra acabar este proyecto y exponer sus fotografías en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.
Posteriormente, en 1935, viaja a Nueva York, donde expone sus fotografías junto a Walker Evans. En esta ciudad comienza a interesarse por el cine, por lo que realiza pocas fotografías. En 1936 regresa a Francia. Desde entonces hasta 1939 trabaja como colaborador de Jean Rendir haciendo películas, a la vez que ocupa una posición estable en el periódico “Ce Soir”. En este último, establece relaciones con Robert Capa y David Seymour.Al estallar la II Guerra Mundial en 1939 se alista al ejército. Allí su equipo de fotografía y cine es capturado por los alemanes por lo que deja aparcada su actividad. Tras tres años consigue escapar a París donde va a fotografiar retratos de artistas, pintores, etc. para la editorial Braun.
Entre 1944 y 1945 fotografía la liberación de París, junto a un grupo de profesionales. Además, dirige la película documental acerca de la vuelta de los deportados y prisioneros, Le retour (El regreso) para la United States Office of War Information. Una vez finalizada la guerra, en 1946, regresa a EE.UU. donde junto a Robert Capa, David Seymour y Georges Rodger funda la primera agencia cooperativa de fotografía, “Magnum Photos”.
Bajo el amparo de la agencia, Bresson comienza a viajar y enfoca su trabajo Een la fotografía de reportaje. Viaja por el Oriente: India, Birmania, Pakistán, China e Indonesia entre 1948 y 1950. En 1954 viaja a la URSS y se convierte así en el primer fotógrafo admitido por este país después del “deshielo”. En el año 1955, es invitado por el Louvre de París para convertirse en el primer fotógrafo en exponer en este museo.
Henri Cartier-Bresson abandona en 1966 la agencia Magnum, aunque conserva bajo su custodia los archivos del fotógrafo.
A principio de los años 70 deja a un lado su Leica para concentrarse en la pintura abandonando, así, la fotografía que según él “nunca había sido más que una manera de pintar, un tipo de dibujo instantáneo”.
Henri Cartier-Bresson fallece el 2 de agosto de 2004 habiéndonos dejado un legado fotográfico de una enorme calidad y valor histórico.
ROBERT CAPA nació el 22 de octubre de 1913 en Budapest, Hungría. Desde muy joven comienza a realizar fotografías y con sólo veinticinco años la revista inglesa Picture Post le concede el título de “el fotógrafo de guerra más importante del mundo” por su reciente reportaje sobre la Guerra Civil española.
Sus primeras fotografías, publicadas en 1936 en diversos periódicos y revistas, suscitaron un enorme entusiasmo por su fuerza y su impacto visual, inéditos hasta el momento. Algunas de ellas, como la célebre imagen del militante republicano herido de muerte, se han convertido en un icono de la lucha antifascista.
Para Robert Capa lo más importante era hacer fotografías diferentes. Para ello hacía gala de su célebre frase “If your photographs are not good enough, you´re not close enough…” (“si vuestras fotografías no son loa suficiente buenas es porque no estáis lo bastante cerca…”. Sin embargo, Capa con esta afirmación no refería a la proximidad física, sino a la cercanía psicológica, a la comprensión del tema fotográfico. Así, desde sus primeros reportajes en 1936 se puede leer en cada imagen la profunda empatía que le inspira la gente. La dimensión ética de su obra es evidente en el extremo cuidado que pone para evitar plasmar escenas de mutilación o muerte. Aunque fotografía los combates en el frente como no lo había hecho nadie antes que él, las mejores imágenes de Robert Capa son aquellas en las que aparecen civiles, víctimas inocentes de cualquier conflicto. Como escribió su amigo John Steinbeck, “Capa sabía que la guerra no se puede retratar porque la guerra es sobre todo una emoción. Pero él supo fotografiar esa emoción. Su cámara fotográfica captaba la emoción y la restituía”.
La guerra fue el drama de su época y Robert Capa creía sinceramente que sus fotografías podían contribuir a la lucha contra el fascismo, del que había sido victima.
En 1941 obtuvo una acreditación del ejército de Estados Unidos convirtiéndose en corresponsal de guerra de Collier´s, y más tarde de Life, para los que fotografía en diversos frentes: desde el norte de África hasta Italia, pasando por Francia y Alemania en los últimos días de la guerra.
Una de sus misiones más conocidas fue la cobertura del desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944, el famoso día D. Life publicó algunas de sus fotografías a pesar de que estaban un poco desenfocadas debido a un error de rebelado.
Cuando finalmente se cumplió su sueño de ser un “fotógrafo de guerra en paro” sin haberse retirado, llevó durante varios años una vida cosmopolita en Paris, hasta que en 1947 puso en marcha un proyecto en el que llevaba pensando desde hacía más de una década: la creación de una agencia de fotógrafos. Con Henri Cartier-Bresson, David Chim Seymour, George Rodger y William Vandivert, fundó Magnum Photos. Desde el principio, su mayor placer consistía en ayudar y aconsejar a jóvenes fotógrafos con talento, a los que invitaba personalmente a incorporarse a la agencia.
En 1947 viaja a la Unión Soviética con John Steinbeck para ilustrar Russian Journal. Y en 1949 realiza las fotografías de Report on Israel.
El 25 de mayo de 1954 participa en una misión con un convoy militar francés encargado de la evacuación de dos campamentos atrincherados en la región del delta del río Rojo. Durante una parada del convoy, pisó una mina antipersona y sufrió una herida mortal.
Robert Capa nos ha dejado un legado de 70.000 negativos: un testimonio visual extraordinario reunido en tan sólo veintidós años de carrera (1932-1954). Sus imágenes, además de documentar los acontecimientos más importantes del siglo XX, se han convertido en auténticos iconos de la lucha, de la resistencia y de la dignidad humana frente al sufrimiento siendo, así, una gran contribución a la sociedad y la cultura de nuestra época.