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martes, 29 de mayo de 2007

FOTOGRAFÍA Y CULTURA

La fotografía y la cultura son dos disciplinas íntimamente relacionadas. Por medio de la fotografía somos testigos de muchas de las costumbres, de los estilos de vida y de cómo todo esto ha ido cambiando a lo largo de los años. Es el documento que nos traslada a épocas pasadas de la manera más fiel hasta la llegada de la imagen en movimiento y el cine.

El hecho de crear una manera de retener imágenes fijas y almacenarlas, poder verlas cuantas veces se quiera, se consiguió por medio de un proceso de investigación y de aprendizaje. En el caso de la fotografía, el aprendizaje que más claramente podemos ver es el aprendizaje cultural, que es la capacidad desarrollada sólo y exclusivamente por el hombre, para utilizar símbolos para comunicarse y relacionarse. Esta es la característica fundamental de la evolución humana: Su dependencia del lenguaje cultural. Y como consecuencia, todos los inventos, adelantos e ideas que surgen de las personas a lo largo de los diferentes siglos, son un ejemplo de este lenguaje cultural y su evolución.

La fotografía es algo que está cambiando constantemente, al igual que la cultura. Pero siempre se mantiene algo. En la cultura se mantienen ciertas creencias, valores, etc. Y en la fotografía también. Aunque cambien los temas que se quieren representar y la forma de hacerlo, hay algo que no varía a lo largo de los años y es que siempre quiere representarse algo.

La fotografía puede mostrarnos muchas cosas, pero en cada tipo de cultura, ésta debe adaptarse a sus costumbres y normas. Por ejemplo, existen muchos anuncios de publicidad que basados simplemente en una fotografía y han tenido que ser censurados en diferentes países (como por ejemplo: Dolce&Gabbana). Algunas imágenes, en una sociedad no tienen porqué tener ninguna repercusión, pero en otras sociedades pueden ser hasta ofensivas. Esto se encuentra dentro de la cultura mental y simbólica.

La fotografía se trata de una cultura universal, ya que el lenguaje de las imágenes es compartido por todo el mundo.

En toda fotografía existe un autor detrás que pretende hacer llegar al espectador, una información. Una información que en la mayoría de los casos es pragmática, ya que tiene capacidad para cambiar el estado del receptor.

Dentro de esta información pragmática, existen a su vez, diferentes tipos de información, y en el caso de la fotografía, la que nos concierne es la información descriptiva, que nos aporta datos. La fotografía nos muestra como es el mundo, cómo es la realidad. El mensaje que nos quiera transmitir el autor con este tipo de información puede ser diferente en cada sociedad, porque puede ser interpretada de diferentes formas en las diferentes culturas.

Pero también podemos encontrar información valorativa, porque el autor nos puede mostrar sus propios valores y creencias a través de imágenes. No tiene porque ser siempre un dato objetivo lo que se nos quiere hacer llegar. Tenemos que tener claro que la fotografía está considerada dentro del campo del arte. Y el arte, en la gran mayoría de los casos parte de un sentimiento, de algo muy personal del autor, algo muy subjetivo.


Existe otro tipo de información, que es muy común, especialmente en la fotografía publicitaria: La información prospectiva. Ésta nos refleja sueños, metas, posibles e imposibles... Modela nuestras ambiciones y temores, nuestro sentido de cambio y de mutabilidad histórica.
Todos estos tipos de información están interrelacionados y los podemos encontrar en el campo de la fotografía.

Las imágenes, en muchos casos tratan de ser símbolos, que lo que buscan es representar algo diferente.

Existen diferentes características de las formas simbólicas, que podemos aplicar al mundo de la fotografía:

  • Son intencionales. Son expresiones (en este caso del autor de la fotografía) que se orientan a otro sujeto o a varios. Este autor persigue determinados objetivos. Pretende expresar, o incluso expresarse a sí mismo. Pero a veces, el propio sujeto puede haber tenido motivaciones inconscientes o ninguna intención clara. Aunque esto no significa que la fotografía no tenga una significado.

  • Son convencionales. La producción, el uso de estas formas simbólicas y su interpretación son procesos que implican la aplicación de reglas y códigos para que así se mantenga una comunicación visual.

  • Son estructurales. Constan de elementos interrelacionados que conforman un sistema simbólico.

  • Son referenciales. Representan algo. Una imagen puede significar otra. Esto se encuentra dentro del mundo de los signos y los símbolos.

  • Son objeto de procesos de valoración, especialmente de valoración simbólica, ya que son estimadas por los autores y por los individuos que reciben la información transmitida. Aunque también poseen valoración económica, ya que las obras de diferentes autores pueden ser intercambiadas en el mercado y en muchas ocasiones, pueden tener un alto valor económico.

La fotografía nos ha ido mostrando diferentes visiones de la realidad, de sueños, de inquietudes, de sentimientos, que han surgido de distintos autores a lo largo de los años desde que la fotografía nació. Es parte de nuestra cultura. Forma parte de una cultura global, ya que la imagen se exime de ser traducida y explicada. Simplemente ha de ser interpretada y cada persona puede hacerlo de una forma diferente. Todo depende de la cultura. Y ahora que la cultura es cada vez más global, también lo serán las interpretaciones simbólicas de las imágenes.
Por lo tanto, definitivamente sí, la fotografía es cultura.

FOTOGRAFÍA Y Tª DE LA IMAGEN

En el arte de la fotografía influyen notablemente diversas teorías de la imagen, una de ellas es “La Teoría de la Gestalt”.

La palabra “Gestalt” significa, forma, estructura o configuración. Esta lo que pretende demostrar es que nuestro cerebro tiene una tendencia natural a atribuir significados de forma sintética, esquemática, estructural…

Primordialmente nuestro cerebro organiza lo que nuestros sentidos captan, en especial, el de la vista, es decir, organiza los estímulos de manera funcional.

Para entender la relación de la fotografía con la teoría de la Geltalt, nos basamos en sus ocho principios básicos:

Ley de la proximidad: unos elementos próximos se perciben más fácilmente queunos elementos alejados como pertenecientes a una forma común. Ejemplo: en una imagen de una cárcel solo percibimos la figura de aquellas líneas verticales que se encuentran más unidas, que en este caso serían los barrotes.

Ley de la equivalencia o la igualdad: cuando confluyen elementos de diferentes clases, hay una tendencia a constituir grupos con aquellos que son iguales. Si las desigualdades están basadas en el color el efecto es más fuerte que si las desigualdades están basadas en la forma.

En la imagen que mostramos a continuación, podemos observar como se omite la forma del centro, porque tendemos a unir los barrotes que son similares.

Ley de la buena forma (pregnancia): se refiere a las tendencias que tienen las formas a ser más simples, más regulares, más ordenadas, etc. Una buena forma siempre constituye una unidad autónoma dentro de un conjunto de formas.

Un ejemplo de lo mencionado es este cuadro. Podemos observar que está constituido por diversas formas que por separado no tendrían nombre propio, por ese motivo la agrupamos en un conjunto.

Ley de cierre: es la capacidad de nuestro cerebro para constituir figuras imaginarias. Es capaz de asociar mejor aquellos elementos que son abiertos, que aquellos que no lo son.

Como ya conocemos la forma del objeto la asociamos a la forma representada, en este caso un avión.

Ley de simetría: este principio esta relacionado con la ley de la buena forma porque tiene que ver con las estructuras geométricas. Cuando una figura es simétrica es más fácil leerla como figura plana y cuando los ejes de simetría se rompen es más fácil ver una representación tridimensional. Cuantos más ejes de simetría más fácil es de recordar.


Un ejemplo de esta teoría es la fotografía que mostramos a continuación. Se trata de un tablero de ajedrez que al estar formado por figuras simétricas vemos como una figura totalmente plana. Si esta simetría llegase a romperse veríamos una figura tridimensional.

Ley de la continuidad: Existe una tendencia natural a continuar de manera racional una forma dada, si está inacabada.

Ley de figura y fondo: Consiste en la estrategia que utiliza nuestro cerebro para interpretar los límites de los objetos como una línea. El contorno delimita un área del plano cerrada y autónoma. Nuestro cerebro tiende a comprender los estímulos externos como figuras. En esta imagen se puede apreciar, que el fondo se comprende como otra figura: dos caras y una copa.

A su vez, podemos relacionar la fotografía con el “Psicoanálisis” de Freud. Es una teoría que ha tenido un efecto enorme en la historia del siglo XX, sobre todo en la creación artística, cultural y literaria. Descubre al mundo moderno toda una realidad seudo fantástica, que es la del mundo de los sueños, el mundo imaginario; aquello a lo que Freud llamó el yo, el ello y el superyo.

Al igual, que muchos pintores del surrealismo intentaron plasmar el mundo de los sueños en sus cuadros, la fotografía sigue el mismo camino, ya que también esos deseos reprimidos del subconsciente, de ese mundo imaginario afloran al exterior a través de otro arte, la fotografía.

FOTOGRAFÍA COMO REPORTAJE

En la fotografía podemos encontrar dos géneros: La fotografía como reportaje o reportaje fotográfico y la fotografía como autorretrato.

Existen varias definiciones para el reportaje fotográfico:

Según José Martín Aguado, se basa en el conjunto de varias noticias sobre un mismo tema (política, sucesos, deportes, etc).


  • Roman Gubern habla de fotografía de reportaje y la define como aquella que adquiere “duplicata” de espacios/ instantes no previamente organizados por el fotógrafo y privilegiados desde el punto de vista desde su significación histórica, deportiva, etnográfica, zoológica, etc. Indica también que la fotografía de reportaje ofrece un interés especial , tanto por su función histórica de testimonio icónico de un acontecimiento fijado permanentemente sobre un soporte, como por su importante función social.
  • Ludvik Baran afirma que el reportaje fotográfico es un género especial caracterizado, particularmente, por su modo de abordar la realidad, por su contenido y por su forma. Atendiendo a los pensamientos de Baran, “el reportaje fotográfico es la conciencia del mundo, de la vida, y a veces se transforma en un documento histórico, tanto precioso como antiguo.
  • Para Mariano Cebrián Herreros, el reportaje fotográfico intenta reflejar y concentrar la visión de un acontecimiento de cierta complejidad, desarrollado en un lugar y durante un tiempo mediante un conjunto de fotografías que ofrecen una fragmentación y selección de espacios y datos significativos en imágenes instantáneas. A su vez, indica que el reportaje fotográfico encierra diversas modalidades y funciones, según el enfoque y tratamiento que cada uno presenta. Los más relevantes son:
  1. Reportaje de noticia: está motivado por alguna noticia compleja e inmediata.
  2. Reportaje de denuncia: el reportaje fotográfico delata una situación, amenaza, delito, etc. Las imágenes encierran un impacto importante que busca llamar la atención de los lectores.
  3. Reportaje de archivo: utiliza fotos de acontecimientos ocurridos en el pasado, a veces combinadas con otras de actualidad como recuerdo de una situación o como semblanza en el caso de fotorreportajes biográficos realizados en los momentos prestigiosos de un personaje o de su fallecimiento.

LA FOTOGRAFÍA COMO RETRATO

Cuando hablamos del retrato, con frecuencia lo solemos asociar como una fotografía del rostro de una persona, pero su esencia va más allá. Un retrato implica la participación de muchos elementos y la perfecta armonía de todos ellos. Desde el equipo a emplear hasta la complicidad del modelo profesional , debemos tener en cuenta que todos los detalles son muy importantes y que el fallo o ausencia de uno de ellos puede estorpecer el resultado final, ya que el retrato es una de las imágenes que más sentimiento transmite.

Además, el retrato no solo se concibe como la fotografía de un sujeto que abarca desde su rostro hasta la mitad del pecho, hasta aproximadamente un palmo sobre el ombligo, también se considera retrato a la fotografía de las manos.

Los retratos pueden ser preparados o espóntaneos, aunque todos presentan un cierto grado de imporvisación. Los fotógrafos deberán de tener previamente elegidos los diferentes puntos de vista; conocer el escenario, las poses que se van a pedir a los modelos y el material necesario.

El principio de un retrato suele consistir en ubicar el sujeto. Es conveniente emplear fondos no demasiado llamativos ni recargados que puedan distraer la atención, ya que el sujeto es lo más importante y, si es posible, situarlos fuera de enfoque. Si hacemos la toma en exteriores es conveniente situar al sujeto de forma que la luz del sol no incida directamente en su cara. Un ángulo de unos 45 grados entre el sol y el modelo puede contribuir a generar unas sombras agradables en su rostro. Una iluminación muy picada, sin embargo, puede dar lugar a alargadas y antiestéticas sombras bajo los ojos y la barbilla. También es importante colocar el sujeto ante el sol, quedando así iluminados los bordes de la silueta a modo de halo de luz. Es imprescindible, entonces, rellenar la sombra de su rostro con un flash, dedicando, eso sí, una especial atención a las sombras creadas por atuendos como gafas o sombreros.

En este tipo de fotos es también relevante la elección de la hora. Resulta recomendable realizarlas al comienzo o al final del día, cuando la luz solar incide muy angulada con respecto al suelo y no genera sombras fuertes. Por otro lado, es especialmente recomendable elegir días parcialmente nublados, pues así podremos aprovechar un tipo de luz más homogéneo y blando.

A su vez, se debe tener muy en cuenta, la posición de las manos, los brazos y el tronco del sujeto fotografiado, elementos imprescindibles en un retrato. Del mismo modo que el punto de vista frontal no es el mejor para capturar un rostro, un cuerpo erguido dista de ser la mejor postura para quedar inmortalizado. De hecho, muchas personas se esfuerzan por adoptar una pose atractiva, logrando generalmente un resultado opuesto al deseado. Para obtener una composición estéticamente agradable, es bastante útil sugerir al modelo que sujete algún objeto o que se apoye en algún lugar, pudiendo adoptar así distintas posturas que no resulten incómodas o forzadas. Sin embargo, hay que tener cuidado de que estos elementos no interfieran en el resultado final de la fotografía. La principal parte del retrato se encuentra en el rostro del sujeto, ya que en él se concentran una parte sustancial de las expresiones corporales. Así pues, debemos tener en cuenta que la cámara y los ojos del sujeto han de estar, para lograr un retrato estándar, a la misma altura. Cualquier punto de vista diferente podría implicar posturas forzadas que, en un principio, es preferible evitar.

Por último, tenemos que prestar atención al enfoque. Aunque lo normal es no tener problemas de profundidad de campo, es posible aunque poco probable que el enfoque pueda perderse ligeramente, sobre todo si utilizamos focales largas. Para evitar que la profundidad de campo se convierta en un error, lo mejor es mantener el punto de enfoque en los ojos del sujeto o, si no está de frente, en el ojo más cercano a nuestro objetivo.

lunes, 28 de mayo de 2007

FOTOGRAFÍA Y CINE



La fotografía es un arte elegíaco, un arte crepuscular. Todas las fotografías son “memento mori”. Tomar una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa. Precisamente porque seccionan un momento y lo congelan, todas las fotografías atestiguan el paso despiadado del tiempo.

Es evidente que el cine nació como hijo de la fotografía, pero lo que no es tan obvio es la identidad de miradas que subyace en los ensayos cinematográficos iniciales respecto de la toma fotográfica. Los primeros operadores de cine intentan retratar a la manera fotográfica, es decir, fotografían lo que desfila ante el objetivo. Sin embargo, la máquina cinematográfica añade un nuevo plus: el tiempo-movimiento y con ello consigue ganar la batalla de la fiel reproducción de la realidad a la foto.

Más tarde fotografía y cine pondrán en cuestión la idea tradicional de mimesis en las artes representativas. En este momento, la fotografía detiene el flujo del tiempo en el que una vez existió el suceso fotografiado. Todas las fotografías son del pasado, en ellas un instante del pasado queda detenido de tal manera que, a diferencia de un pasado vivido, no puede conducir al presente.

Roland Barthes expone que “la fotografía repite mecánicamente lo que nunca más podrá repetirse en la realidad. Esa misma virtualidad es la que ha repetido el cine a través del registro documental, donde una aplicación del tiempo real parece distanciarlo del tiempo narrativo y otorgar un valor único e irrepetible a sus imágenes.

En cambio, las relaciones entre fotografía y cine siguen siendo un territorio casi inexplorado dentro de los estudios sobre la imagen, puesto que la fotografía directa, la fotografía social, la Live Photography, el fotoperiodismo o el fotorreportaje desarrollaron caminos paralelos e interconectados con el cine documental y el reporterismo cinematográfico.

En la década de los años diez, con el rotograbado, se logró un procedimiento sencillo y económico de imprimir texto e imágenes conjuntamente. Ese adelanto daría paso a innumerables publicaciones que difundieron de forma espectacular la fotografía. En poco tiempo, la prensa ilustrada desarrolló un nuevo concepto de información basado en el protagonismo de la imagen combinado con procedimientos de diseño gráfico y tipográfico.

Más tarde, en la década de los años veinte, ambos medios parecen confluir, encontrarse de nuevo con el término “documental” para desarrollarse plenamente en la década de los treinta. Esa fotografía social intenta dar cuenta de la realidad de manera semejante a como lo hará la práctica fílmica documental. El término “documental” será empleado en los ámbitos y acuñado en un mismo memento histórico. Este apelativo aparece en la terminología fotográfica a finales de los años veinte aplicado a la fotografía social. En esta década, se registra un apogeo de esas prácticas sociales de la fotografía y el cine.

Por otra parte, el noticiario cinematográfico inicia su etapa de mayor esplendor gracias a la incorporación del sonido, al desarrollo de tecnología específica para su producción y a su estabilización como complemento de las sesiones en las salas. Podemos afirmar entonces, que tanto el cine como la fotografía se contaminan mutuamente, el noticiario toma el formato de la revista ilustrada, con una clara preeminencia de la imagen sobre el texto. A su vez, el reportaje gráfico recurre a estrategias de secuencialización y montaje propias del cine.

A finales de los años veinte y principios de los treinta, se extiende el uso de cámaras fotográficas de carrete que permiten cargar la película a plena luz. Gracias a máquinas como la Leica y la Contax el fotógrafo puede salir a la calle con gran libertad de movimientos (sin trípode) y autonomía (sin cargar con pesadas placas) para captar tanto lo imprevisto como lo espontáneo.

A su vez, la aparición de la cámara Eyemo de Bell & Howell en 1926 producirá una transformación en los sistemas de rodaje de no ficción.





En 1930 en Nueva York, por iniciativa de la Workers´s Internacional Relief se crea La Workers´ Film and Photo League. Una de sus máximas figuras de este movimiento fue Paul Strand, un auténtico pionero en la doble práctica fotográfica-documental. La trayectoria de este cineasta es paradigmática de un colectivo de artistas empeñados en unir contestación social y estética a lo largo de un ciclo histórica que va desde la época de la Depresión hasta la clausura de la 2ª Guerra Mundial.

También, podemos distinguir la figura de Weegee que encarna al hombre de la cámara que recorre la nueva geografía urbana. Éste a la misma vez, esconde dentro de la convención de la foto de prensa un giro irónico, un punto de vista inesperado que luego extenderá a sus ensayos cinematográficos.

Con el triunfo de la revolución de México, se despierta un gran movimiento cultural donde se dan la mano postulados vanguardistas, indigenismo y realismo épico, que servirá de reclamo para cineastas como Eisensteinm que rodará ¡Que viva México! y fotógrafos como Edgard Weston y Strand entre otros.

Otra etapa en la confluyen foto y documental será la Guerra Civil española. Aquí, el fotorreportaje como el documental contribuirán a forjar la imagen y la mitología del conflicto. La España republicana será el escenario al que se desplacen todos los frentes del arte comprometido.

En este momento, encontramos que ambos medios, por primera vez, todo el fragor de la guerra captada al mínima distancia. La cámara está junto al fusil, es decir, se encuentra en el momento en que ocurren los acontecimientos. Aparece además, una nueva forma de retratar una galería de rostros, en los que quedará esculpido el drama del conflicto.

Tras el paréntesis de la Segunda Guerra Mundial, tanto la fotografía como el cine iniciarán nuevas formas de expresión.

En los años cincuenta, donde el arte se convierte en cenizas de incertidumbre, los autores alternan fotografía y documental, alejan a ambos medios de los lugares donde prevalece la denuncia social y el combate ideológico, de desvían a propuestas individuales de ruptura con formas de decir que han languidecido con la posguerra. Destacan William klein y Robert Frank que con sus obras se acercan al canon documental.

Por un lado, Klein arrastra hasta el cine una mirada fotográfica llevada al límite. Por otro, Frank entrecruza fotografía y documental, por lo que se pueden considerar partes de un mismo proceso.

Al mismo tiempo, nos encontramos con Ramón Masats, que supo retratar como ningún otro medio, la España de los años cincuenta y sesenta. Estaba dotado de una extraordinaria capacidad para componer el instante.

La fotografía se convierte por tanto, en motivo de exploración y reflexión como materia fílmica. Fotógrafos como Chris Marker y Agnés Varda han situado la imagen fija en distintos momentos de su obra cinematográfica con un sentido orgánico, haciendo que cada pieza dialogue con el conjunto. La fotografía convertida en plano adquiere una nueva dimensión en tiempo y en ubicación.

Así, por ejemplo, se crea Mágnum films por Philip Gittelman y René Burri con el propósito de extender las actividades de la famosa agencia al campo de la producción documental.

En definitiva, estas propuestas nos permiten confirmar que el diálogo entre fotografía y cine sigue vigente, en un momento en el que los sistemas digitales parecen conducirnos hacia la hibridación de medios, soportes y disciplinas.


FOTOGRAFÍA Y PINTURA

A lo largo de más de medio siglo, la fotografía y la pintura vivieron unas relaciones de amor-odio que pasaron por momentos muy distintos, unos más enconados que otros, pero poco dulces. Lo que no se puede negar es que, por un lado, la fotografía quería ser considerada arte, como la pintura, y, por otro, los pintores vieron en el nuevo medio unas posibilidades excelentes para simplificar su trabajo. Al mismo tiempo, algunos pintores creían que su supervivencia podía estar en peligro y procuraban marcar distancias con respecto a la fotografía. Mientras los críticos se dedicaban a utilizar daguerrotipo o fotografía como términos despectivos (igual que realismo), algunos fotógrafos se alejaban de la realidad para crear mundos imaginarios.

Las semillas de esa fotografía “artística” se siembran en los 60, y la cosecha se recoge en el fin de siglo, cuando el Pictorialismo recibe el reconocimiento de movimiento “artístico”. También en esos años, los pintores se siguen acechando a la fotografía, unos para ver mejor y más cómodamente la realidad, y otros, los más interesantes, para inventar una nueva, experimentando igual que con los pinceles, las ceras, el buril o los lápices





FOTOGRAFÍA Y PUBLICIDAD



La fotografía en publicidad es una de las herramientas más utilizadas. A través de una buena fotografía se logra persuadir al público objetivo y se captar la atención del público en general.

La fotografía publicitaria puede encararse de muchas maneras pero siempre ha de tener un mismo propósito, el de promover un mensaje. Esto se logra después de captar la atención del público. Una vez captado el mensaje al público solo le queda asimilarlo.

Si la fotografía consigue que se hable de ella, es en definitiva porque a cumplido su objetivo.